Ensalada de Lentejas y Arándanos
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Esta ensalada de lentejas y arándanos es una celebración de texturas y sabores equilibrados, basada en el respeto italiano por ingredientes simples y de calidad. Combina lentejas marrones tiernas con espinacas frescas, manzanas Granny Smith crujientes, arándanos secos ácidos, queso feta salado y nueces crujientes, aderezada con una vinagreta sencilla de sidra de manzana que resalta cada componente sin dominarlos.

Instrucciones
- 1
Lleva a ebullición 3 tazas de agua en una cacerola mediana. Añade las lentejas enjuagadas una vez que el agua vuelva a hervir. Cubre la olla con la tapa ligeramente inclinada y cocina a fuego lento durante unos 20 minutos. Prueba las lentejas para verificar que estén tiernas; deben estar suaves pero mantener su forma sin volverse pastosas.
20 min
- 2
Escurre las lentejas en un colador y enjuágalas con agua fría para detener la cocción y enfriarlas.
- 3
Mientras se cocinan las lentejas, prepara la vinagreta. En un bol pequeño, mezcla el jugo de limón, el vinagre de sidra, la mostaza Dijon, el azúcar, el ajo en polvo, la sal y la pimienta negra hasta que estén bien integrados.
- 4
Añade lentamente el aceite mientras bates continuamente para crear una emulsión suave. Reserva.
- 5
En un bol grande, combina las lentejas enfriadas y las espinacas frescas. Agrega los arándanos secos, la manzana en cubos, el queso feta desmenuzado y las nueces picadas. Incorpora suavemente para mezclar.
- 6
Vierte la vinagreta sobre la ensalada y mezcla suavemente para cubrir todos los ingredientes de manera uniforme.
Notas de Ago
- No cocines en exceso las lentejas; deben mantener su forma para lograr la textura adecuada.
- Esta ensalada es versátil: puedes sustituir las verduras, nueces o queso según la estación y preferencia, pero mantén el equilibrio de texturas y sabores.
- La vinagreta es una emulsión temporal y puede separarse si se deja reposar; simplemente vuelve a batir o agitar antes de usar.
- Las sobras se conservan bien en refrigeración hasta por 4 días, aunque las espinacas se marchitarán con el tiempo.
Esta ensalada es un ejemplo perfecto de cómo la filosofía culinaria italiana transforma ingredientes simples y económicos en un plato lleno de carácter y equilibrio, ideal como comida ligera o acompañamiento refinado.


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