Tiramisú
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El tiramisú clásico es el postre italiano más querido del mundo: una versión fácil con crema de mascarpone y bizcochos de soletilla remojados en café.
El tiramisú es un ejemplo perfecto de cómo unos pocos ingredientes frescos, tratados con respeto, pueden crear un equilibrio de sabores que recuerda al corazón de la tradición italiana. Su fuerza reside en la delicadeza del mascarpone, en la profundidad del café y en la capacidad de cada bizcocho de soletilla para absorber líquido sin saturarse. Es un postre que no requiere complejidad, sino atención al momento justo: cuando el sabor del café se fusiona con la cremosidad de la crema, se convierte en un placer simple y universal.

Instrucciones
- 1
Para preparar el tiramisú, prepara el café con la cafetera moka para obtener 300 g, luego endúlzalo al gusto (nosotros pusimos una cucharadita) y déjalo enfriar en un recipiente bajo y amplio. Separa las yemas de las claras de huevo, recordando que, para montar bien las claras, no deben tener ninguna traza de yema. Bate las yemas con una batidora eléctrica, vertiendo solo la mitad de la cantidad de azúcar. Tan pronto como la mezcla se haya vuelto clara y espumosa, y con la batidora aún en funcionamiento, puedes añadir el mascarpone, poco a poco.
- 2
Una vez incorporado todo el queso, obtendrás una crema densa y compacta; resérvala. Limpia muy bien la batidora y comienza a montar las claras. Cuando estén espumosas, vierte el azúcar restante poco a poco.
- 3
Debes montarlas a punto de nieve, muy firmes; obtendrás este resultado cuando, al invertir el recipiente, la masa no se mueva. Toma una cucharada de claras y viértela en el recipiente con la crema de mascarpone y mezcla vigorosamente con una espátula, así integrarás la mezcla. Luego, añade el resto de las claras, poco a poco, mezclando muy suavemente de abajo hacia arriba.
- 4
La crema de mascarpone está ahora lista. Distribuye una cucharada generosa en el fondo de una fuente de vidrio, de 30x19,5 cm, y extiéndela bien por toda la base. Sumerge los bizcochos de soletilla en el café frío durante unos segundos, primero por un lado y luego por el otro.
- 5
A medida que avanzas, distribuye los bizcochos de soletilla remojados en la fuente, procurando colocarlos todos en una dirección, para obtener así una primera capa de bizcochos. Añade más crema de mascarpone y extiéndela para cubrir completamente los bizcochos.
- 6
Continúa distribuyendo los bizcochos de soletilla remojados en el café, luego haz otra capa de crema y alisa bien la superficie.
- 7
Transfiere la crema restante en una manga pastelera con un boquilla lisa de 12 mm de diámetro y haz unos pequeños montoncitos por toda la superficie de la fuente. Espolvorea con cacao en polvo sin azúcar y deja que se asiente en el refrigerador durante un par de horas. ¡Tu tiramisú está listo para disfrutar!
Notas de Ago
- Ajusta la cantidad de sal según el contenido de sal de los productos en conserva.
¡Buen provecho! Y recuerda que el tiramisú es un arte que se disfruta mejor cuando cada capa cuenta una historia de respeto y dulzura.


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