Magdalenas de chocolate blanco y frambuesa
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Magdalenas suaves, mantecosas y con sabor a vainilla, llenas de frambuesas ácidas y jugosas y de chocolate blanco cremoso, con una parte superior crujiente. La masa se mezcla a mano con leche normal y se conservan frescas 3 días.
Estas magdalenas parten de la mágica masa de las suaves magdalenas de manzana: el jugo de las frambuesas mantiene la miga tierna y húmeda, sin necesidad de suero de leche, yogur, nata agria ni batidora eléctrica. El calor alto del inicio les da cúpulas altas y una parte superior crujiente.

Instrucciones
- 1
Precalienta el horno a 220 °C (200 °C con ventilador). El calor extra da a las magdalenas un impulso inicial para crecer; bajaremos la temperatura en cuanto las metamos en el horno.
- 2
Molde: forra un molde estándar de 12 huecos con cápsulas de papel.
- 3
Ingredientes secos: pon todos los ingredientes secos en un bol grande y mézclalos con unas varillas para combinarlos.
- 4
Ingredientes húmedos: derrite la mantequilla en el microondas en un bol resistente al calor. Incorpora primero el azúcar con las varillas; después añade el huevo, la leche, la vainilla y el vinagre y bate hasta obtener una mezcla lisa.
- 5
Mezcla: vierte los ingredientes húmedos sobre los secos y mezcla solo 10 veces, o hasta que la harina esté casi integrada. Añade las frambuesas y el chocolate blanco e intégralos con suavidad, solo para repartirlos. Remueve lo mínimo, porque las frambuesas se aplastan con facilidad (algunas se romperán, ¡es inevitable!). La masa seguirá con grumos, y así está bien; si la mezclas demasiado, las magdalenas quedarán duras.
- 6
Reparte la masa entre los huecos del molde, llenándolos hasta arriba. No hace falta alisar la superficie (se nivela sola en el horno).
- 7
Hornea: mete el molde en el horno y baja enseguida la temperatura a 200 °C (180 °C con ventilador). Hornea de 22 a 23 minutos, o hasta que un palillo clavado en el centro salga limpio.
23 min
- 8
Enfría: deja reposar las magdalenas en el molde 10 minutos y pásalas a una rejilla para que se enfríen otros 20 minutos antes de disfrutarlas. Recién horneadas son bastante frágiles, así que necesitan enfriarse.
30 min
Notas de Ago
- Otras frutas del bosque: también sirven las moras (zarzamoras y moras de morera), porque son igual de jugosas. Para arándanos es mejor usar una receta específica de magdalenas de arándanos.
- Mantequilla: 125 g no equivalen exactamente a 1/2 taza (serían unos 115 g), pero es una cantidad cómoda porque equivale a una barra de mantequilla estadounidense; la pequeña diferencia no afecta a las magdalenas.
- Sin gluten: sustituye la harina por harina sin gluten y sigue la receta tal cual. Suben igual, aunque se doran un poco menos; la miga queda suave y húmeda.
- Bicarbonato: puede sustituirse por 1 1/2 cucharaditas más de levadura en polvo, omitiendo el vinagre. La miga queda algo menos suave, pero las magdalenas suben bien.
- Conservación: una vez bien frías, se mantienen frescas 3 días en un recipiente hermético (en la nevera si hace calor o hay humedad). Si se ponen algo duras, caliéntalas ligeramente. La parte superior crujiente se ablanda de un día para otro. No aptas para congelar.
Me encanta cómo el calor tan alto del inicio da a estas magdalenas cúpulas altas y crujientes, y lo agradecida que es una masa mezclada a mano. Es un método mucho más relajado y rápido que la precisión de una pastelería italiana, más cercano a una merienda americana que a un postre de horno de la nonna, pero el resultado es igual de satisfactorio. La acidez de las frambuesas equilibra el dulzor del chocolate blanco, así que cada bocado resulta fresco y nunca empalagoso.


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