Parmigiana de berenjena
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Parmigiana clásica con berenjena frita, tomate triturado, mozzarella, Parmigiano Reggiano y albahaca.
La parmigiana de berenjena alterna láminas doradas con salsa de tomate y albahaca, mozzarella y Parmigiano en uno de los platos italianos más queridos. El breve reposo final permite servir capas tiernas que mantienen su forma.

Instrucciones
- 1
Pela y pica la cebolla. Calienta en una cacerola suficiente aceite de oliva para cubrir el fondo, añade la cebolla y sofríela un par de minutos, removiendo a menudo. Incorpora el tomate triturado.
2 min
- 2
Sazona con sal, añade unas hojas de albahaca y un poco de agua usada para enjuagar el recipiente del tomate. Cocina la salsa a fuego lento durante 45–50 minutos. Mientras tanto, corta la mozzarella en dados.
50 min
- 3
Lava y despunta las berenjenas, córtalas a lo largo en láminas de 4–5 mm y sécalas muy bien con papel absorbente.
- 4
Calienta el aceite de cacahuete a 170 °C. Fríe pocas láminas de berenjena cada vez hasta que estén ligeramente doradas; retíralas con una espumadera y escúrrelas entre capas de papel absorbente limpio.
- 5
Extiende una capa fina de salsa en una fuente de horno de 20 × 30 cm. Coloca la primera capa de berenjena y cúbrela con más salsa.
- 6
Reparte parte de la mozzarella, el Parmigiano rallado y unas hojas de albahaca.
- 7
Repite las capas de salsa, berenjena, mozzarella, Parmigiano y albahaca hasta acabar con la última berenjena; termina con la mozzarella y el Parmigiano restantes.
- 8
Hornea en horno estático precalentado a 200 °C durante unos 30 minutos. Deja reposar la parmigiana 15–20 minutos antes de servir.
30 min
Notas de Ago
- Corta las berenjenas a lo largo en láminas de 4–5 mm y sécalas bien antes de freírlas, pocas cada vez, en aceite a 170 °C.
- Las variedades actuales de berenjena son menos amargas, por lo que no es necesario dejarlas purgar. Si prefieres salarlas, enjuágalas y sécalas muy bien antes de freír.
- Ajusta la sal solo después de probar la salsa y los quesos.
- Conserva la parmigiana tapada en el frigorífico durante 1–2 días. También puedes congelarla después de hornearla, mejor en porciones, descongelarla en el frigorífico y recalentarla.
- Para obtener una textura más firme, puedes hornearla el día anterior y recalentarla antes de servir.
- Comprueba las etiquetas de los quesos y el tomate si necesitas evitar trazas de gluten; el aceite de cacahuete requiere precaución en caso de alergia.
Déjala reposar 15–20 minutos para que las capas se asienten y las porciones mantengan su forma.


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